“Las montañas son el
reino de la luz. El camino permanente e inagotable de eternos amaneceres. Dios
se manifiesta en ellas y en su gente”. Aquí la última parte de la historia de
mi viaje a Mérida
Nos
quedamos en la parte en que no encontramos pasaje para Caracas y decidimosaceptar la invitación de la hermana Yoselin a la excursión para visitar a loshermanos Emilio y Benedicto. A pesar de que en este punto entra la ineficiencia
de nuestro sistema de transporte, también pienso que Dios estaba haciéndonos un
llamado.
El
martes 20 de agosto a las ocho de la mañana nos encontramos en la redoma de la
vuelta Lola, donde está el Monumento de las Cinco Águilas Blancas. En el grupo
había jesuitas y laicos. En total diez personas. Un jeep nos trasladó hasta el
pueblo El Vallecito y desde ahí subimos caminando por la montaña, en un
recorrido que nos tomó como una hora y media.
