Contemplo las luciérnagas que brotan de la
hierba seca cuando sacamos nuestros cuerpos remojados del Ventuari. Es difícil
imaginar que Él viva en el lugar que he sentido mi hogar. Bestia de agua brama un
himno de voces oscuras entre las nubes de mi mente. Aparece cuando quiere. Ante
Él me siento desnuda, alterada, ansiosa, llena de estigmas azules. La noche
estrellada me mira con sus millones de ojos. Hoguera mística. ¿Cuántas lejanías
habitan mi cuerpo? Tímidas, líquidas, cálidas.
