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viernes, 8 de noviembre de 2019

Grotte dell’ Acqua



Apunto los encargos: “Pregúntale a zia por los nombres de las personas del árbol genealógico por parte de mamá. Yo conozco hasta mis abuelos (Domenica y Alessio) y a mi  tatarabuela nonna Vittoria. Pregúntale como se llamaba el esposo de Vittoria y como se llamaban sus padres.”. “Pregúntale a Mimi cuando hacia labores humanitarias en otras partes del mundo”. “Pregúntale a José por el árbol genealógico de tu abuela”. “Que te lleven a la pila baustimal de Roselli donde bautizaron a papá, mamá y nuestros antepasados. Cuando la vi me estremecí, saber que la vieja chiquita estuvo ahí”. “Dile a Mimí que te lleve hasta la capanna (cabaña). Está a unos 3 km de ahí. Sales a la vía principal, baja a mano derecha y luego buscas un camino que se interna a mano izquierda. Fue la última construcción que hizo papá antes de venir a Venezuela en 1956 con 19 años de edad. Adentro creo que cosas muy viejas como arados, ruedas de carreta, etc. Afuera hay un gran roble (si no se ha caído) con unos cuantos centenares de año. Bajo él descansaron nuestros antepasados luego de las faenas”. “Debes conocer a Gigino Colella un hombre de 95 años que es muy sabio”. La casa donde nació la abuela, la fontana donde lavaban las mujeres, el cementerio...

domingo, 3 de noviembre de 2019

Funghi en la capanna



Mi padre me ha dicho que le pida a Mimí que me lleve a la capanna. Allí está la última construcción que hizo mi abuelo en 1956 antes de irse a Venezuela. Tenía 19 años. Hemos quedado para ir después del almuerzo. La zia Benedetta también irá para recoger funghi (hongos).

Nos montamos en el carro. Junto a mí una de las cestas que la zia Benedetta ha tejido. Mimí arranca y Melambo corre junto al carro. Va libre, todo su pelo blanco en movimiento rozando con la hierba, su peso convertido en viento. Los árboles en coro vegetal, juntos o dispersos, altos, cubiertos de trepadoras. Llegamos a un bosque lleno de flores blancas, hojas secas, bosta de caballo, árboles y en algún lugar del suelo: los hongos.

Benedetta lleva la cesta. Camina lentamente apoyada en su bastón, la última operación de cadera la ha dejado un poco débil. Le han recetado una inyección cada seis meses y eso la ayuda a caminar mejor, la próxima será en noviembre. La zia estuvo enferma del corazón, pero poco a poco se recupera y tiene la fuerza de sus 80 años.