Apunto los encargos: “Pregúntale a zia por los
nombres de las personas del árbol genealógico por parte de mamá. Yo conozco
hasta mis abuelos (Domenica y Alessio) y a mi
tatarabuela nonna Vittoria. Pregúntale como se llamaba el esposo de
Vittoria y como se llamaban sus padres.”. “Pregúntale a Mimi cuando hacia
labores humanitarias en otras partes del mundo”. “Pregúntale a José por el
árbol genealógico de tu abuela”. “Que te lleven a la pila baustimal de Roselli
donde bautizaron a papá, mamá y nuestros antepasados. Cuando la vi me
estremecí, saber que la vieja chiquita estuvo ahí”. “Dile a Mimí que te lleve
hasta la capanna (cabaña). Está a unos 3 km de ahí. Sales a la vía principal,
baja a mano derecha y luego buscas un camino que se interna a mano izquierda.
Fue la última construcción que hizo papá antes de venir a Venezuela en 1956 con
19 años de edad. Adentro creo que cosas muy viejas como arados, ruedas de carreta,
etc. Afuera hay un gran roble (si no se ha caído) con unos cuantos centenares
de año. Bajo él descansaron nuestros antepasados luego de las faenas”. “Debes
conocer a Gigino Colella un hombre de 95 años que es muy sabio”. La casa donde
nació la abuela, la fontana donde lavaban las mujeres, el cementerio...
Vamos, venimos, damos, recibimos, estamos y huimos. Contar historias es el principal objetivo de este blog. La finalidad: Estar. [Rostros, crónicas de viaje, poesía]
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viernes, 8 de noviembre de 2019
domingo, 3 de noviembre de 2019
Funghi en la capanna
Mi padre me ha dicho que le pida a Mimí que me
lleve a la capanna. Allí está la última construcción que hizo mi abuelo en 1956
antes de irse a Venezuela. Tenía 19 años. Hemos quedado para ir después del
almuerzo. La zia Benedetta también irá para recoger funghi (hongos).
Nos montamos en el carro. Junto a mí una de las
cestas que la zia Benedetta ha tejido. Mimí arranca y Melambo corre junto al
carro. Va libre, todo su pelo blanco en movimiento rozando con la hierba, su
peso convertido en viento. Los árboles en coro vegetal, juntos o dispersos,
altos, cubiertos de trepadoras. Llegamos a un bosque lleno de flores blancas,
hojas secas, bosta de caballo, árboles y en algún lugar del suelo: los hongos.
Benedetta lleva la cesta. Camina lentamente
apoyada en su bastón, la última operación de cadera la ha dejado un poco débil.
Le han recetado una inyección cada seis meses y eso la ayuda a caminar mejor,
la próxima será en noviembre. La zia estuvo enferma del corazón, pero poco a
poco se recupera y tiene la fuerza de sus 80 años.
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