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domingo, 3 de noviembre de 2019

Funghi en la capanna



Mi padre me ha dicho que le pida a Mimí que me lleve a la capanna. Allí está la última construcción que hizo mi abuelo en 1956 antes de irse a Venezuela. Tenía 19 años. Hemos quedado para ir después del almuerzo. La zia Benedetta también irá para recoger funghi (hongos).

Nos montamos en el carro. Junto a mí una de las cestas que la zia Benedetta ha tejido. Mimí arranca y Melambo corre junto al carro. Va libre, todo su pelo blanco en movimiento rozando con la hierba, su peso convertido en viento. Los árboles en coro vegetal, juntos o dispersos, altos, cubiertos de trepadoras. Llegamos a un bosque lleno de flores blancas, hojas secas, bosta de caballo, árboles y en algún lugar del suelo: los hongos.

Benedetta lleva la cesta. Camina lentamente apoyada en su bastón, la última operación de cadera la ha dejado un poco débil. Le han recetado una inyección cada seis meses y eso la ayuda a caminar mejor, la próxima será en noviembre. La zia estuvo enferma del corazón, pero poco a poco se recupera y tiene la fuerza de sus 80 años.  

jueves, 31 de octubre de 2019

Pomodoro


Me asomo en la puerta. En el taller de zia Benedetta no hay nadie pero la cocinita está encendida y tiene una olla llena de tomates en agua hirviendo. En la radio suena una ópera. La zia atraviesa otra puerta, se acerca a la mesa, saca los tomates de la olla, los pasa a un envase de plástico y deja que se enfríen. Son pomodoros de su propia cosecha, los últimos antes de que empiece el invierno, así que no han nacido tan grandes. Minutos después comienza el trabajo. La piel del tomate en un recipiente, las semillas en otro y los frutos desnudos en un sartén. Me uno al proceso. Pelamos decenas de tomates.