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miércoles, 30 de septiembre de 2020

Agosto 2020

 


Los dictados me atraviesan. Yo me dejo. Toman mis ojos, oídos, boca, pecho, manos, vulva, piernas, pies. Toman mi piel. Me quedo quieta, escuchando con toda mi casa, su casa, dejando que esta posesión hable a través de mí. No soy nada, solo un medio para que todo lo demás se diga. Demás es lo otro. Lo otro también soy yo o no. Se cumplen dos años con este mensuario y apenas comienzo a entender que debo dejar decirse a lo otro. Agosto con sus mariposas blancas apareciendo insistentemente, con sus sueños levantándome a escribirlos en la madrugada, con todo su universo simbólico preparándome para La Muerte. Su Muerte. Mi muerte.

martes, 8 de septiembre de 2020

La muerte de mi madre



Mi madre murió en la madrugada del 31 de agosto de 2020. Dos días después de mi cumpleaños. Aun no sé cómo se nombra este dolor. Tampoco creo que llegue a saberlo. A veces lo siento, otras es tan leve que me asusto. No es como el dolor que sentí con la muerte de mi abuela, el 26 de agosto de 2018, no, aquel dolor aun lo tengo incrustado en los huesos. Es el dolor que sientes por alguien que te crio. El dolor que siento por mi madre es un dolor distinto, un dolor extendido en el tiempo, tan dilatado por su larga enfermedad, que se volvió dolor cansado, un dolor que se siente como rasguño dentro del pecho.