Enero escribe su pinta. Enero soleado.
Enero nublado. Enero calor. Enero frío. Enero de cielos azul intenso, con algún
día de llovizna, con un arcoíris. Enero de incertidumbre, miedo, esperanza.
Vamos, venimos, damos, recibimos, estamos y huimos. Contar historias es el principal objetivo de este blog. La finalidad: Estar. [Rostros, crónicas de viaje, poesía]
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viernes, 8 de febrero de 2019
viernes, 7 de octubre de 2016
Reencontrarnos con la Laguna La Coromoto
Reencontrarnos con la Laguna La Coromoto es reencontrarnos con un origen perpetuo, con un espacio detenido en el tiempo que aún así se transforma con cada onda de agua que moviliza el viento. Rodeada de muros boscosos que delimitan el aquí y el ahora.
Sentir la brisa gélida y la llovizna en nuestros cuerpos es volver a nacer, renovar el recuerdo de aquella vez, potenciar la conexión.
Mirar las aves sobrevolar la niebla es saber que aún con la sombra podemos lanzarnos a la aventura de volver a confiar, porque todo se resume en una palabra: sincronicidad.
lunes, 12 de septiembre de 2016
Ruta #19: El huerto orgánico de Liborio
Un pino muy particular llama la atención de Haidy. Es el podocarpus oleifolius, un pino endémico de la zona de Los Andes. Sus hojas, más grandes que las del pino normal, se muestran anchas y abundantes. Es un árbol pequeño. Al final del corto sendero de tierra aparece una piedra montada sobre una tubería de concreto. Si nos quedamos detenidos ante esta especie de monumento y le ponemos un poco de imaginación aparecerá la silueta de una madre que sostiene en brazos a su hijo, una mujer indígena tallada de piedra, un tributo al origen, que fue hallado debajo de la tierra.
Abajo, entre los cultivos está Liborio agachado, cortando unas lechugas para una familia que vino a comprar. Una nube de mariposas blancas se mueve zigzagueante sobre toda la siembra. Pareciera que danzaran al son del viento, primero juntas, luego dispersas,
como cientos de luces que se difunden por el espacio. Liborio levanta la mirada y saluda a Haidy y a Ludo, que ya han venido antes: "Den un paseito mientras me desocupo y los atiendo", dice el hombre mientras se voltea y ahora, frente a la mata de cambur, comienza a cortar un racimo con una especie de cuchilla que el mismo hizo . Termina su faena, la de este preciso instante, y se acerca a nosotros: "Ahora si, mucho gusto", saluda extendiendo la mano llena de tierra y en el acto Carlos Ignacio y yo nos presentamos.
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