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jueves, 19 de septiembre de 2019

Mis 33 en la montaña


A veces necesito silencio para contemplar mi paso por esta vida. Entonces me abro camino en la humedad verde del Ávila, escucho el saludo de los colibríes, me envuelvo en mariposas oscuras y desato el tejido de las arañas en los caminos poco transitados. Mis pies se hunden en las hojas pastosas del bosque, escalan rocas y crujen los granos de arena de la Fila Maestra. El viento se mete debajo de mi camisa, muerde mis senos, me restriega las carnes y tambalea mis andanzas. Los ojos llenos de Mar Caribe y edificios de ciudad atrapan este rincón del mundo que habito. Camino y siento que estoy en cada hoja, en cada piedra, en cada rayo solar, en cada pájaro. Soy todo lo que existe. El espíritu de mi abuela me observa porque hace tres días ella también cumplió un año de su paso a otro plano. Por allá, encima del Pico Oriental, pasa envuelta en una bandada de nubes rumbo al mar. Rafaela siempre fue agua salada. Aferro mis manos a las piedras para ayudarme. Ignacio va a mi lado. Yo voy dentro, en su alma.

miércoles, 31 de enero de 2018

Cuentos de Los Nevados




̶ ¡Salió el sol señora Natividad! ̶ se escuchó el grito de una mujer en la Plaza Bolívar del pueblo de Los Nevados. La mañana había estado muy fría pero al fin el gris del cielo se abría para darle paso a la luz.
     Llegamos a este pueblo enclavado en las montañas, el día anterior. Primero agarramos el teleférico de Mérida hasta la estación Loma Redonda, que es la cuarta de este sistema y se encuentra a 4045 msnm, y luego caminamos casi seis horas (los arrieros hacen cuatro horas) entre senderos de tierra, piedras, puentes, rodeados de montañas y frailejones.

lunes, 22 de enero de 2018

Ruta #21: Ascenso al Piedras Blancas y Las Verdes


Cuando sientas que no puedas con algo trata de recordar estos momentos de travesía, donde el camino fue muy duro pero logrado.

En las montañas pasamos los últimos días del 2017, gracias a la ruta que hicimos con nuestros compañeros del Centro Excursionismo Caracas en el Páramo Sierra de La Culata. Fueron cinco días transitando estos caminos con alturas y temperaturas extremas. En este viaje alcanzamos las cimas del Pico Piedras Blancas (4737 msnm) y del Pico Las Verdes (4570 msnm), pero más importante que los picos es el camino y lo aprendido.

viernes, 19 de enero de 2018

Los caminos de Antonio

Cuando andamos debemos tener los sentidos despiertos. Por eso cuando en este viaje ya habíamos coincidido con tres hombres llamados Antonio, en situaciones y lugares distintos, pensé en investigar sobre este nombre. Lo primero que encontré es que Antonio viene de Antonius (en latín), que era interpretado como “aquel que se enfrenta a sus adversarios” o es “valiente”. Y como estábamos de misión también pensé en San Antonio de Padua, que resulta ser el patrón de mujeres estériles, pobres, viajeros, albañiles, panaderos y papeleros. A él se le invoca por los objetos perdidos y para pedir un buen esposo/a. De este santo me llamó la atención que conoció a San Francisco (Francisco, como el señor que nos regaló los bastones en el Camino de Santiago). Capaz estoy delirando pero bueno aquí los Antonio que conocí en este andar.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Mis 31 en el Camino de Santiago


Me gusta celebrar la vida caminando. Este año mi cumpleaños transcurrió mientras hacía el Camino de Santiago. Ya teníamos 19 días andando un promedio de 9 horas diarias: los primeros 10 días los habíamos hecho por la ruta del Camino del Norte, y un buen consejo de Fabián y Marta, milagro peregrino, nos lanzó a la senda del primer camino conocido, la que tomó Alfonzo II El Casto, en el siglo IX, para visitar la recién descubierta tumba del apóstol Santiago: la ruta del Camino Primitivo, que va desde Oviedo a Santiago de Compostela. Ese 29 de agosto caminamos 30 km desde O´Cádavo hasta Lugo, ambos lugares ubicados en Galicia, España. (Todavía nos faltaban 99 kilómetros para llegar a Santiago de Compostela)

sábado, 1 de octubre de 2016

Mis 30 entre las montañas


La ruta para celebrar mis 30 fue una travesía bendecida por Dios. Ese 29 de agosto transcurrió en una caminata de casi nueve horas (ida y vuelta) hacia la laguna más grande de los Andes venezolanos, la laguna de Santo Cristo, ubicada en el Parque Nacional Sierra Nevada, Mérida. Para acceder a este lugar llegamos hasta Gavidia (3350 msnm) y seguimos hasta el Alto de Santo Cristo (4200 msnm), en un recorrido de arbustos y frailejones. Las personas que conocimos hicieron más mágica esta fecha, sin duda un día para agradecer el don de la vida

martes, 24 de noviembre de 2015

Ruta #17: De Macuto a Cotiza

La ruta Macuto-San José de Galipán-Boca de Tigre-Clavelitos- Cotiza es extrema, especialmente por los tipos de clima que enfrentas y porque todo el camino es de concreto. El domingo 22 de noviembre mis compañeros del curso de baja y media montaña del Centro de Excursionismo y Conservacionismo de la Escuela de Biología de la UCV (Cecobio) y yo la hicimos.
Nos encontramos a las 7:30 am en la estación del metro Capitolio y de ahí agarramos una camionetica hasta Macuto (200 bolívares el pasaje). Esta gente de montaña se coló entre los playeros y un reggaetón estridente que nos acompañó durante todo el camino. Nos quedamos justo en la parada con un letrero que decía: Jardín de Las Piedras Marinas Soñadoras, y que conducía hasta Galipán, por una carretera de concreto similar a la de Cotiza. Tomamos la respectiva foto de grupo y arrancamos. Lo que vendría aun me arde en la piel.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Guayabo de una montañista

Nunca me han gustado los parques de diversiones. Las atracciones me parecen máquinas de torturas y simplemente les tengo pavor. Me he montado, si, solo por masoquista. A otra cosa que siempre le he tenido pánico es a las máquinas de resonancia magnética. Sobre todo por la claustrofobia que pueden generar. No en vano a más de uno lo tienen que sedar para meterlo en esa especie de túnel del tiempo. Bien, a principios de mes me tocó a mí y lo primero que pregunté fue si me meterían completa. Afortunadamente quedé libre de los hombros para arriba. Pero eso solo me calmó unos segundos, porque cuando aquella cosa comenzó a hacer esos ruidos galácticos toda la tensión se acumuló en mis manos que sujetaban un dispositivo que debía presionar si me sucedía algo. Definitivamente tampoco podría ir a la Luna. No entiendo cómo te dicen que no te muevas si el cuarto es un congelador. Fueron ocho minutos en los que solo pensaba en dos palabras que alguien unió para mí: desgarre, meniscos. Transcurrieron algunos días y los resultados de la resonancia indicaron otro diagnóstico y aprendí dos palabras más: condromalacia patelar.